Alicia Rivas Palacios, salvadorena radicada en Barcelona desde hace 16 años, es un ejemplo de fortaleza y resiliencia, cuyo camino de lucha lo ha recorrido desde su tierra natal en El Salvador hasta un próspero restaurante en Barcelona. Su historia es un testimonio del poder de la perseverancia y la solidaridad.
Alicia emigró a Estados Unidos siendo muy joven, llena de sueños y la esperanza de un futuro mejor. Sin embargo, su estancia en el país se vio truncada por las leyes migratorias, y fue deportada a El Salvador. De regreso a su país, se enfrentó a una realidad difícil, con la violencia social presente y la inseguridad que parecía estar siempre a la sombra de cualquier salvadoreño. Pero Alicia no se dejó vencer por el miedo ni por las circunstancias; su deseo de superarse, proteger a su familia y ofrecerles un mejor futuro la impulsó a buscar nuevamente oportunidades en el extranjero.

Fue entonces cuando Alicia decidió emprender un nuevo camino hacia España.
Barcelona se convirtió en su nuevo hogar y aunque el inicio no fue fácil, no dejó de luchar.,Durante todo este tiempo, no ha sido nada fácil…como inmigrante indocumentada nadie le daba trabajo, aunque buscó centros de ayuda no cumplia los requisitos. Pero a pesar de todo Alicia nunca se rindió, empezó a hacer cursos, de inserción laboral y social, ahí conoció muchas personas que estaban en su misma situación, lo que le ayuó a poder soltarse o abrise más con las personas a su alrededor y poder poner en práctica sus cualidades y habilidades,eso le permitió desenvolverse, sentirse más esegura y por lo tanto todo esto ayudó a encontrar trabajo y continuar su vida un poco más estables.
Pasan los años y en el 2011 nace su primer hijo; era una felicidad enorme al convertirse en madre pero a la vez el sentimiento de frustración de no poder trabajar la agobiaba, su gran anhelo siempre fue tener su propio negocio pero para eso necesita fondos para invertr, y no lo tenía. Inició a estudiando un Técnico, y al mismo tiempo trabajaba y cumplia como madre, era duro pero no imposible porque su deseo de superación podía más que cualquier cansancio que le generaba el trabajo de entonces, que era Auxiliar de enfermería por lo que le costaba mucho conciliar tiempo con sus hijos debido a los horarios.

A la vez que Alicia pasaba grandes dificultades; en su país su padre enfermó de Insuficiencia renal terminal, por lo que decide traerlo y que pueda recibir una atención médica adecuada. Yo quería cuidar de mi padre y estar con mis hijos pero no podía, debia trabajar nos comenta.
Un día de la nada salió la oportunidad que siempre habia estado buscando, empezó a buscar locales como bares , restaurantes, hasta que un día encontró el restaurantede sus sueños..
Actualmente tiene el RESTAURANTE EL TOROGOZ, donde la especialidad por supuesto es comida tipica salvadoreña, ya lleva más de 2 años y medio y aunque ha tenido altos y bajos, sigue en pie, segura que puede luchar contra lo que venga, seguirá al frente, para poder darles una educación a sus hijos y continuar ayudando a sus padres. Hoy soy madre de 4 hijos, soy madre soltera pero sigo pensando que no hay que estancarse y jamás darse por vencida, que debemos luchar siempre por lo que queremos expresó Alicia.
Todas las personas que emigran a otro país, y que tengan sueños por cumplir; no desistan, siempre hay que ser positivos, luchar y ser perseverantes, ademas tener mucha disciplina para lograrlo
“UNA MUJER VALIENTE NO ES LA QUE NUNCA TIENE MIEDO,SINO AQUELLA QUE A PESAR DE SENTIRLO SE ATREVE A SEGUIR ADELANTE.” Concluyó con este significativo mensaje.
A sus 38 años se ha convertido en la propietaria de una pequeña joya gastronómica donde la comida y la cultura se entrelazan. Su restaurante es más que un negocio: es un espacio de encuentro, un lugar donde las personas no solo degustan sabores salvadoreños, sino que también encuentran un hogar, una comunidad y una amiga en Alicia.
La historia de Alicia es un testimonio de superación, de cómo una mujer valiente, a pesar de los obstáculos, ha sabido encontrar su lugar en el mundo, conviertiendo sus dificultades en éxitos, sus lágrimas en alegrías, y su sueño en una realidad, que ahora comparte felizmente con su clientela.
