El 26 de octubre de 2021, la vida de Filomena Barrios, una estilista de Monsefú (Perú), dio un giro devastador: su hijo fue diagnosticado con diabetes tipo 1. Ocho inyecciones diarias, pinchazos constantes y una salud en deterioro marcaron sus días. El dolor se intensificó cuando su hijo, al conocer su diagnóstico, intentó acabar con su vida. En medio de esa oscuridad, Filomena clamó a Dios con desesperación.
Sin seguro médico ni recursos, y en plena pandemia, comenzó una búsqueda diaria e infructuosa de medicamentos. La respuesta a sus oraciones llegó inesperadamente: un cliente le propuso migrar a España, donde su hijo podría recibir atención médica. Vendió su peluquería, organizó una campaña solidaria y enfrentó una burocracia paralizada, hasta que, contra todo pronóstico, logró los pasaportes y viajó a Barcelona.
Ya en España, encontró acogida, escolarización para su hijo y acceso a la sanidad. Pero la lucha no acabó: fue diagnosticada con cáncer de tiroides. Sin familia ni apoyo enfrentó una operación riesgosa, con riesgo de perder la voz o la movilidad. Filomena se aferró a su fe y sobrevivió. “¡Eres un milagro!”, le dijeron los médicos al ver su recuperación. Poco después, su hijo sufrió una fractura, y ella, aún convaleciente, volvió a ser su sostén.
Los meses siguientes fueron de seguimiento médico para mí. Una sesión de radioyodo, un escaneo corporal. Me informaron que mis pulmones también habían sido afectados y que requerirían seguimiento, comenta nuestra protagonista. Pero con el tiempo y estudios llegó una nueva esperanza: la mitad de las manchas en sus pulmones habían desaparecido. En mayo de 2025, la confirmación definitiva: no había rastro del cáncer. Aunque la precariedad económica persiste, Filomena no se rinde. Trabaja como peluquera a domicilio, peinar novias, vende productos y se sigue formando profesionalmente.
Hoy, su voz proclama un mensaje de fe: “Dios es real, poderoso y milagroso. Si le pides con el corazón, Él responde. Soy testimonio de su amor”.
Una historia de lucha, amor maternal y fe inquebrantable, que se convierte en un milagro y en un ejemplo de lucha y amor de madre.



