Desde Cotuí, República Dominicana, hasta Barcelona, Marleny Sánchez Heredia ha recorrido un camino de dulzura, esfuerzo y pasión. Nació el 1 de octubre de 1994 y, desde muy pequeña, su corazón encontró un refugio especial en la cocina, al lado de su madre, preparando dulces típicos dominicanos. Lo que en ese entonces era solo una actividad compartida entre madre e hija, con el tiempo se transformaría en el motor de su vida.
En el año 2010, Marleny llegó a Barcelona, y aunque la distancia la separó de su tierra natal, nunca dejó de lado ese cariño por la repostería. En cada reunión familiar o celebración con amigos, ella era la encargada de llevar el postre. Su talento no pasó desapercibido: “¿Por qué no te dedicas a esto?”, le decían una y otra vez, sorprendidos por el sabor, la textura y el cariño que transmitían sus creaciones.
Fue en noviembre de 2024, con un pastel tres leches preparado para el cumpleaños de una amiga, cuando Marleny comprendió que la repostería no era solo una habilidad heredada o una afición, sino su verdadera vocación. La chispa se encendió. Poco después, en enero de 2025, realizó un taller de repostería que sería el impulso definitivo para lanzarse de lleno a este mundo. Animada por su cuñada, creó un perfil en Instagram para mostrar sus creaciones, y desde entonces, cada día son más las personas que descubren su arte repostero.
Para Marleny, hacer pasteles va mucho más allá de hornear y decorar. Es una forma de expresarse, de dar amor, de superarse. “Es algo que me llena, me motiva y me inspira a cada día ser mejor en lo que me gusta y poder llegar a donde quiero ir”, afirma con convicción.
Agradecida, no olvida a quienes creyeron en ella desde el primer momento. «Doy las gracias a Yury Chávez por darme la oportunidad desde el primer día, y a Sara Chávez por este sueño hecho realidad de salir en su revista», dice emocionada.
Hoy, Marleny Sánchez Heredia representa a una nueva generación de mujeres emprendedoras, que convierten su talento y su historia en inspiración. Con cada pastel, ella no solo endulza paladares, sino también corazones.



