Mi nombre es María Lourdes Aguirre Velásquez Soy de origen hondureña y llevo 14 años viviendo en España… Llegué a este país sola, una muchachita de 20 años y una maleta de sueños, me enfrenté a lo que es ser mujer, migrantes-ilegal. Conseguí mi regulación y con ello empecé a estudiar la carrera en Derecho, actualmente cuento con máster en gestión y dirección de recursos humanos, y especialidad PNL y Coaching… Actualmente trabajo para uno de los grupos empresariales de gestoría y consultoría más grandes de España.
Esto sería la historia de cualquier persona si tras ellos no se ocultará una vida de abusos, violencia y maltrato en forma de violaciones durante parte de mi infancia, enfrentándome a la crueldad de una persona sin escrúpulos, siendo obligada a callarlo y no recibir justicia nunca, con 34 años (actualmente) decido escribir mi historia sin tapujos y sin miedos, como un acto de valentía y amor a la niña que fui, pero también para darle voz a las miles de niñas que en el mundo son violadas y obligadas a callarlo porque en la mayor parte de los casos el violador es del entorno familiar.
Como recojo en mi libro «La Niña Silenciada» para dar voz a las miles de niñas de mi país, las de aldeas pobres, como yo que nunca recibirán justicia y vivirán eternamente con tan pesado secreto. La Niña Silenciada es un testimonio de lo vivido, es un grito que pide justicia, una mano extendida a quienes aún no pueden hablar, y una prueba de que la dignidad sobrevive incluso al horror. Con una voz valiente y honesta, la autora convierte su historia personal en un relato universal sobre la violencia machista, la impunidad y la resiliencia.
Este libro además de ser una denuncia también es el renacimiento: desde el infierno, ella resurge y forja una vida llena de logros, estudios, fuerza y dignidad. Leer este libro es mirar de frente una realidad que muchos prefieren ignorar. Pero también es acompañar a alguien que ha decidido no callar nunca más.
Con este proyecto, María Lourdes busca amplificar su voz y llegar a medios y plataformas comprometidas con la defensa de los derechos humanos, la igualdad y la protección de la infancia. Su objetivo es claro: concienciar al mundo sobre las consecuencias del abuso sexual infantil y reivindicar el poder sanador de la verdad.



