Yina Alexandra Cuellar Vargas, nací en Saladoblanco, Huila, Colombia, hace 30 años. Mi formación académica es en Administración Pública, pero mi pasión verdadera es el mundo de la belleza.
Desde los 13 años, me enamoré del modelaje y la coreografía, y aunque la timidez inicial me acompañó, mi apasionamiento por la belleza me llevó a seguir adelante. Hoy, me dedico a la estética en Barcelona, un sueño que no se vio frustrado ni siquiera por un diagnóstico de cáncer.
Mi experiencia con el cáncer me enseñó que, aunque el miedo y la destrucción pueden parecer abrumadores, siempre hay la posibilidad de levantarse y renacer. Quiero transmitir que, aunque la vida nos presente desafíos, podemos superarlos y alcanzar nuestros sueños.
Mi objetivo es crear una ONG que ayude a motivar a las mujeres que han pasado por experiencias similares a las mías. Quiero demostrar que, aunque el cáncer pueda dejar marcas en el alma y el cuerpo, no son límites para vivir una vida plena y con propósito.
Hoy, me dedico a la estética, pero mi meta es servir a la sociedad, generar empleo y dejar una huella de vida. Quiero inspirar a otras mujeres a que no se rindan, a que sigan adelante y a que crean en su propio poder.
La gratitud es la memoria del corazón, y estoy agradecida por la oportunidad de vida que me ha sido dada Dios de ser una mujer de Élite, Y a todas aquellas personas que me han abierto esta oportunidad como Dinna Cabrera, Sara Chávez.»
Esta es la historia de una gran mujer, cuya vida ha estado marcada por desafíos y aprendizajes invaluables. Su recorrido no ha sido fácil, pero con cada obstáculo ha encontrado una razón para seguir adelante. Hoy, con mucho ímpetu, aceptación y amor propio, nos enseña una lección de vida poderosa: la resiliencia y la gratitud pueden transformar nuestro destino.
Con una sonrisa en el rostro y una luz especial en su mirada, camina cada día con gratitud, compartiendo amor con quienes más lo necesitan. Su historia nosmueestra que, aunque la vida pueda ponernos a prueba, siempre tenemos el poder de elegir cómo enfrentar cada desafío: con miedo o con valentía, con resignación o con esperanza. Yina ha elegido el camino del amor, la superación y el servicio, Porque en este mundo “si no vives para servir, no sirves para vivir”.




